Ser
predecible vuelve al sujeto cautivo de su propio poder. Poder que de inmediato
delega y garantiza acciones sobre otros sujetos. Pero el sujeto impredecible se
vuelve portador de una potencia, de una disponibilidad que cuestiona los
rastros de toda parcialidad. No ser blanco fácil. Ser móviles. Seguir siendo
creativos en nuestros trabajos, en espacios comunitarios.
Deseo
descansar algún día en remansos grandes, enormes, que se muevan con desarmónica
coordinación, que alimenten la duda, la indeterminación, la multiplicidad, la
materia central de toda resistencia. Esa, que siempre insiste en construir un
relato de la realidad lo mas autónomo posible. Autonomía que debe encontrar a
otros en el camino.
Hoy,
hay tanto hartazgo dando vueltas, contagiando, viralizando.
No me
quieras transferir ese infeliz sentimiento que te movió hasta aquí. Solo te
pido, que si nos estafan no seas idiota, porque ella reina en los feriados.
Hartazgo
que cínicamente ha saturado nuestras retinas porque es largamente más importante
la corrupción, el dólar, Punta del Este y la cadena. Siempre prolíficamente
ubicados en nuestra doble moral. ¡Hay me estoy perdiendo la novela!
En
fin, el antídoto está ahí, una ampolla de Alegría. ¿vacía?
Sus
Banderas: los Globos.
Tal
vez, sirva como metáfora de una etérea desilusión “anunciada”.
Ojalá,
esta alegría no sea tan efímera como un lindo culo; una borrachera, y el
descontrol, y la música fuerte, y algunos que no se la bancan y vomitan, y
otros que mean en cualquier pared, y otros que siguen sirviéndonos,
correctos, con buenos modales. Total, después siempre hay alguien que pone
el pellejo para limpiar, para trabajar y ganarse el puchero, para juntar los
platos rotos.
Ojalá,
esta borrachera no sea tan efímera.
Y sino
¿que? La resaca, terreno conocido.
Pero
cuando la bola espejada deje de rodar ¿que?
Y los
papelitos dejen de caer ¿que?
Y las
carnes enharinadas cuelguen como charques ¿Que?
Y los
globos se desinflen ¿Qué?!!!
Cuando
el ESPECTÁCULO no admita mas entradas ¿Qué?!!!
El
retorno.
En
fin, cansado de escudriñar palabras de pseudo especialistas en todo, activistas
de la opinión, copiones de talentos siempre de moda, sloganes y muletillones.
Tan chatos, tan banales, tan pocos ocurrentes. Comodines que se agolpan
sedientos por una nueva partida. Todos conquistadores solapados.
Me
siento herido, sangrando en mi más humilde inteligencia. Casi no me puedo
sentir profano, porque ya no hay lugar para ello.
Ojalá,
este “pedo” no sea tan efímero.
Unos
dicen que los pueblos no se equivocan, ¡¡¡Que estupidez!!! Puro consuelo de
tonto. Se equivocan porque es el único que tiene derecho a hacerlo. Esa es la
garantía que, de tanto en tanto, la democracia como versión siempre frágil de
lo absurdo, encarna.
Posibles posiciones de trinchera:
Todo
crimen se ha cometido en virtud de la
Verdad.
La
muerte: un precio demasiado alto para todos pero para nadie.
La
vida: Ese fundamentalismo voraz y perturbador que busca conocer siempre los
límites de su existir.
Ojalá,
este
“pedo”,
no sea
tan efímero.
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